La amigdalectomía suele hacerse por infecciones de garganta repetidas o por problemas respiratorios durante el sueño causados por unas amígdalas grandes. La operación es breve, pero para la mayoría de las personas la recuperación son dos semanas incómodas. Saber qué esperar hace que esas dos semanas sean más tranquilas y ayuda a reconocer pronto las señales de alarma. Lo que sigue vale tanto para niños como para adultos; su cirujano le dará las instrucciones para su caso o el de su hijo.
Antes de volver a casa tiene que poder comer y beber. La guía clínica recomienda que los niños menores de tres años y los niños con apnea del sueño grave pasen la noche posterior a la cirugía en el hospital, en observación.
Cómo suele evolucionar el dolor
Tras una amigdalectomía es de esperar un dolor de garganta de moderado a intenso. A menudo empeora durante los primeros cinco a siete días antes de ir remitiendo poco a poco, y puede notarse en uno o en ambos lados. En los niños la garganta puede seguir doliendo hasta dos semanas. Que el dolor aumente en los primeros días no significa que la cicatrización vaya mal; en la mayoría de las personas es la evolución esperada.
El dolor de oído también es frecuente, y a menudo empieza al cabo de un par de días. La garganta y los oídos comparten nervios, así que el dolor se nota en el oído; normalmente no significa que haya una infección de oído.
Donde estaban las amígdalas se forma una capa blanquecina. Es parte normal de la cicatrización, no pus, y no necesita antibióticos. Una temperatura de 38 °C o algo más también es frecuente el primer o el segundo día y, si baja pronto, no necesita antibióticos. La guía recomienda asimismo no dar antibióticos de forma rutinaria a los niños que se operan.
Los analgésicos, según la pauta y a su hora
Los analgésicos funcionan mejor tomados a intervalos regulares que cuando el dolor ya se ha instalado. Use los medicamentos que se le hayan recomendado a usted o a su hijo a las horas y en las dosis indicadas, y no supere nunca la dosis diaria. No tome otro medicamento que también contenga paracetamol, porque es fácil tomar demasiado sin darse cuenta. En los primeros días, tomar un analgésico media hora antes de las comidas hace que comer resulte más fácil. Anotar las dosis y las horas ayuda a no saltarse ninguna, sobre todo por la noche. Al cabo de una semana normalmente se pueden empezar a reducir los analgésicos, y la mayoría de las personas los dejan hacia las dos semanas.
En los niños, la guía recomienda ibuprofeno, paracetamol o ambos para el dolor. A los menores de doce años no se les debe dar codeína ni ningún medicamento que la contenga. Tampoco se da aspirina a los niños salvo que la haya recetado un médico.
La guía insiste además en hablar del dolor antes de la operación y en preverlo, revalorarlo y tratarlo de forma adecuada después. Si los analgésicos no le controlan el dolor, dígalo sin esperar.
Comer y beber
Beber mucho es una de las partes más importantes de la recuperación. Quien no bebe lo suficiente puede deshidratarse con facilidad, y algunos niños necesitan tratamiento en el hospital por ese motivo. Dé a su hijo algo de beber en cada comida y ofrézcale agua a menudo a lo largo del día. Si orina mucho menos de lo habitual, tiene la boca seca o está muy decaído, puede que no esté bebiendo lo suficiente.
Comer alimentos normales ayuda a que la garganta cicatrice. Los primeros días puede resultar más fácil la comida blanda y tibia, pero vuelva a sus comidas habituales en cuanto pueda. La comida muy ácida o picante puede escocer en una garganta que está cicatrizando.
Si le cuesta tragar líquidos, o su hijo se niega a beber, avise a la consulta el mismo día.
Las dos semanas de riesgo de sangrado
La guía distingue el sangrado de las primeras 24 horas tras la cirugía (sangrado primario) del que aparece después de las 24 horas (sangrado secundario). Lo que necesita saber es que puede haber un sangrado en cualquier momento de las dos semanas posteriores a la operación, y por eso esas dos semanas exigen cuidado.
Una saliva ligeramente teñida de sangre el primer día es normal. Fuera de eso, tómese en serio cualquier sangrado de la garganta; incluso un sangrado pequeño que se detiene solo significa que hay que examinar la garganta. Escupir sangre roja brillante o coágulos, tener dificultad para respirar o un vómito rojo brillante, negro o marrón es una urgencia: llame al 112 o acuda de inmediato al servicio de urgencias más cercano.
En esas dos semanas también puede aparecer una infección de garganta. Para reducir el riesgo, manténgase alejado de las aglomeraciones, de las personas con tos o resfriado y de los lugares con humo o polvo. Si fuma, se le aconseja no hacerlo antes ni después de la cirugía, porque el humo irrita la garganta que está cicatrizando.
Cuándo pedir ayuda
Algunos problemas no son urgencias, pero deben comunicarse el mismo día: dificultad para tragar líquidos o no beber lo suficiente, un dolor que los analgésicos no controlan, una fiebre de 38 °C o más que no baja a pesar del paracetamol, o mal olor de la garganta acompañado de fiebre. Pueden ser señales de infección o de deshidratación. En ese caso, llame a la consulta.
La sangre roja brillante o los coágulos por la boca, la dificultad para respirar o los vómitos con sangre no pueden esperar. No intente primero pedir consejo por teléfono: llame al 112 o vaya directamente al servicio de urgencias más cercano.
La vuelta al colegio o al trabajo
A los adultos se les suele aconsejar no trabajar durante dos semanas para que la garganta cicatrice. Los niños suelen necesitar dos semanas sin colegio ni actividades sociales. El cansancio en los primeros días es normal; deje que su hijo descanse tranquilo en casa. Mantenerse alejado de las aglomeraciones durante esas dos semanas también reduce la probabilidad de contraer una infección, y es uno de los motivos por los que el colegio y el trabajo se planifican en torno a este periodo.
Al cabo de dos semanas la mayoría de las personas se encuentran claramente mejor, y las dos semanas que exigen cuidado con el sangrado han quedado atrás. Pregunte a su cirujano en la revisión cuándo puede volver al deporte intenso o al trabajo físico pesado.
Si la operación se hizo por apnea del sueño u otros problemas respiratorios durante el sueño, los ronquidos y las pausas respiratorias pueden persistir o reaparecer después. Si lo nota, coméntelo en la revisión, porque puede hacer falta una nueva valoración o tratamiento.