Las orejas prominentes, llamadas popularmente orejas de soplillo, son en gran medida algo con lo que se nace; en algunos casos una oreja también pierde la forma tras una lesión. Cuando el pliegue que debería recorrer la parte superior de la oreja (el antihélix) no se desarrolla, o cuando la concavidad de la oreja (la concha) es profunda, el ángulo entre la parte posterior de la oreja y el cráneo se abre y las orejas se separan de la cabeza. Las orejas prominentes no causan ningún problema de salud; son una forma de la oreja que puede molestar solo por su aspecto. Aun así, la actitud de otros niños en el colegio, o la manera en que una persona se ve a sí misma, puede llevar al deseo de cambiar cómo se sitúan las orejas.
La otoplastia busca corregir esta forma en una sola operación: se accede a la oreja por detrás, se crea el pliegue que debería tener el cartílago y la oreja se acerca a la cabeza. La operación dura alrededor de una hora y no es de esperar que afecte a la audición.
Edad y momento adecuado
La oreja alcanza la mayor parte de su tamaño adulto hacia los 5 o 6 años; después sigue creciendo lentamente, sobre todo en longitud, hasta los 11 o 12 años aproximadamente. Por eso no se aconseja operar a niños menores de 5 años; a partir de los 6 años puede hacerse si la familia lo desea, y en los adultos no hay límite de edad superior. En los primeros meses de vida, mientras el cartílago de la oreja todavía es blando, a veces puede remodelarse una oreja sin cirugía mediante férulas especiales, normalmente dentro de los seis primeros meses aproximadamente.
Qué se valora en la consulta
El Dr. Teker examina cada oreja por separado: el ángulo entre la oreja y la cabeza, cuánto se ha desarrollado el pliegue del antihélix, la profundidad de la concha y la rigidez del cartílago. En una oreja típica este ángulo no supera unos 30 grados; en una oreja prominente es claramente mayor. Que el cartílago sea blando o rígido decide qué técnica se utiliza para crear el pliegue. En los niños, la decisión se toma junto con la familia, escuchando también lo que quiere el propio niño, y se habla abiertamente de lo que la operación cambiará y de lo que no.
Cómo funciona la operación
La operación puede hacerse con anestesia local o general; el Op. Dr. Cenk Teker prefiere la anestesia general en los niños muy pequeños, y en los pacientes mayores la anestesia local también es una opción. Se accede a la oreja por detrás, a través del surco donde se une a la cabeza; no hay ninguna incisión en la cara anterior de la oreja. Se crea en el cartílago el pliegue que falta y se fija con puntos irreabsorbibles; cuando hace falta, el cartílago se adelgaza o se retira un pequeño fragmento. Cuando una oreja ha perdido la forma tras una lesión, puede reconstruirse con cartílago tomado del propio cuerpo del paciente. La piel se cierra con puntos reabsorbibles.
Después de la operación
El primer vendaje se abre al día siguiente y se coloca una banda blanda alrededor de la cabeza. Se lleva día y noche durante aproximadamente una semana para proteger la nueva posición de las orejas, y además ayuda a aliviar el dolor y a prevenir el sangrado y la hinchazón. Puede aconsejarse llevarla por la noche unas semanas más. Los puntos de la piel se reabsorben solos, así que no hay que retirar ninguno. Las orejas pueden estar sensibles y notarse entumecidas durante unas semanas. La mayoría de los niños vuelven al colegio en una o dos semanas; los deportes de contacto se retoman hacia las ocho semanas. El cartílago puede tardar varios meses en recuperar su flexibilidad.