La rinoplastia cambia la forma de la nariz: el dorso, la punta, la anchura, las aletas nasales o la manera en que toda la nariz se asienta en el rostro. Es el centro del trabajo del Dr. Teker, especialista en otorrinolaringología desde 2001.
Dos preguntas guían cada plan. ¿Qué haría que esta nariz encajara en este rostro, y qué necesita la vía aérea para que la respiración sea después al menos tan buena como antes? Como la forma y la respiración están relacionadas, el tabique, los cornetes y las válvulas nasales se evalúan en la misma consulta y se corrigen en la misma operación cuando es necesario.
La consulta comienza con fotografías de frente, de ambos lados y desde abajo. El Dr. Teker traza el perfil, mide los ángulos que lo definen y le explica qué cambios son realistas para el grosor de su piel y la firmeza de su cartílago. Sale sabiendo qué se ha planificado, qué es realista en su caso y por qué.
Cómo se analizan el rostro y la nariz
Una nariz nunca se juzga por sí sola: el ojo la lee junto con el entrecejo, los pómulos, los labios y el mentón. Por eso, antes de decidir nada, se mide lo siguiente sobre fotografías estandarizadas.
El perfil. La línea que va del entrecejo a la punta, llamada dorso, es el rasgo más llamativo de la nariz. Una giba la interrumpe; un dorso excesivamente hundido hace que un rostro parezca operado.
Los ángulos. El ángulo entre la frente y la nariz, y el ángulo entre la nariz y el labio superior, deciden si una nariz parece larga, corta, elevada o caída. Los valores armónicos son algo distintos en las mujeres y en los hombres.
La punta. Cuánto sobresale la punta del rostro (proyección), y si apunta ligeramente hacia arriba o hacia abajo (rotación), cambia el carácter de todo el perfil.
Anchura y proporciones. De frente, la anchura del dorso, de la punta y de la base de las aletas nasales guarda relación con la distancia entre los ojos. El rostro se divide aproximadamente en tercios: de la línea del cabello al entrecejo, del entrecejo a la base de la nariz y de la base de la nariz al mentón. Una nariz demasiado larga o demasiado corta altera ese equilibrio.
Lo que es realista depende de su tejido: la piel gruesa oculta la definición fina y se mantiene hinchada durante más tiempo, y el cartílago débil necesita soporte antes de poder remodelarse. Nada del plan se copia de otro paciente. El objetivo es una nariz que no llame la atención, porque parece la suya.
Qué se puede cambiar
Una giba en el dorso puede rebajarse para que el dorso siga una línea recta o suavemente curvada desde el entrecejo hasta la punta.
Una punta caída o bulbosa puede elevarse, estrecharse y definirse con suturas y pequeños injertos de cartílago.
Una nariz ancha puede estrecharse desplazando los huesos nasales hacia dentro mediante cortes controlados llamados osteotomías.
Unas aletas nasales anchas pueden reducirse en la base con incisiones ocultas en el pliegue.
Una nariz demasiado corta, demasiado larga o demasiado proyectada puede devolverse a la proporción adecuada con los labios y el mentón.
Técnica abierta o cerrada
En la técnica cerrada todas las incisiones quedan ocultas dentro de las fosas nasales. En la técnica abierta, una pequeña incisión en la columela, la franja de piel que separa los orificios nasales, permite al Dr. Teker ver directamente los cartílagos de la punta. Utiliza ambas y elige según lo que necesite la nariz: cerrada para cambios limitados en el dorso, abierta cuando hay que reconstruir la punta o corregir una operación anterior. La cicatriz de la columela suele desvanecerse hasta convertirse en una línea fina en cuestión de meses.
Preservación y estructura
Siempre que es posible, el Dr. Teker conserva la estructura natural de la nariz, remodelando el dorso en lugar de eliminarlo y manteniendo los ligamentos que sostienen la punta. Cuando hay que añadir cartílago, se toma de su propio tabique. El objetivo de este enfoque estructural es una forma que se mantenga estable con los años y una vía aérea que siga abierta.