El ronquido es el sonido de una vía aérea estrecha que vibra durante el sueño. En muchas personas el estrechamiento está en el paladar blando: la parte posterior y flexible del techo de la boca, de la que cuelga la úvula, vibra contra la garganta con cada respiración. Cuando la vía aérea se cierra por completo durante varios segundos, el cuadro se llama apnea obstructiva del sueño, que fragmenta el sueño, agota a la persona durante el día y sobrecarga el corazón con los años.
La uvulopalatofaringoplastia, más conocida por sus siglas, UPPP, es la cirugía que ensancha la vía aérea detrás del paladar. Retira el exceso de tejido del paladar blando y de la úvula, extirpa las amígdalas si todavía están presentes y remodela las paredes laterales de la garganta para que el espacio se mantenga abierto durante el sueño.
Elegir al paciente adecuado
La UPPP tiene una reputación desigual porque durante años se ofreció a todo el que roncaba, fuera cual fuera la causa. Funciona bien en el paciente adecuado y mal en el inadecuado. Por eso el Dr. Teker empieza con un estudio del sueño, que mide la gravedad real de la apnea, y con una exploración de toda la vía aérea, a veces con un endoscopio durante un sueño inducido por fármacos, para ver si el colapso se produce en el paladar, en la base de la lengua o en ambos. También se examina la nariz: un tabique desviado o unos cornetes hipertróficos empeoran los ronquidos y se corrigen antes o en la misma operación.
Los buenos candidatos tienen una apnea leve o moderada con obstrucción principalmente en el paladar, un peso corporal razonable y, o bien no toleran la CPAP, o bien tienen una clara preferencia por una opción quirúrgica. En la apnea grave, la CPAP sigue siendo el tratamiento más fiable; la cirugía puede facilitar su uso, pero rara vez la sustituye.
Técnica moderna
La operación antigua se limitaba a cortar tejido, lo que a veces dejaba un paladar rígido y cicatrizado y problemas para tragar. Las técnicas actuales, agrupadas bajo el nombre de faringoplastia, recolocan el paladar y los músculos de las paredes laterales hacia delante y hacia fuera mediante suturas, de modo que la vía aérea se ensancha conservando todo el tejido posible. La úvula se recorta en lugar de extirparse. El Dr. Teker adapta la técnica a cada garganta.
Recuperación
Cuente con dolor de garganta durante unos diez días, similar al de una amigdalectomía, con analgésicos a horas fijas, líquidos frescos y comida blanda. Al principio tragar se nota distinto, y durante una o dos semanas puede escaparse un poco de líquido hacia la nariz mientras cicatriza el paladar. La mayoría de los pacientes vuelven al trabajo en dos semanas. El resultado definitivo se evalúa a los tres meses con un nuevo estudio del sueño.
Mantener el resultado
Los ronquidos pueden volver con el aumento de peso, el alcohol por la noche o la nariz taponada. Un peso estable, una nariz despejada y, cuando es necesario, el uso continuado de un dispositivo de avance mandibular o de la CPAP ayudan a proteger lo que la cirugía ha conseguido.