La rinoplastia combinada, conocida en términos quirúrgicos como septorrinoplastia, está pensada para quienes quieren cambiar la forma de su nariz y además respiran mal: la forma y la respiración se corrigen juntas en una sola operación. Se remodelan el dorso y la punta mientras, por dentro, se reparan el tabique, los cornetes y las válvulas nasales. El tabique, los huesos y los cartílagos de la punta forman una única estructura, así que tiene sentido tratarlos juntos: un plan, una anestesia, una recuperación.
Como especialista en otorrinolaringología, el Dr. Teker busca problemas funcionales en cada paciente, incluidos los que acuden solo por su perfil.
Tres cosas que taponan una nariz
El tabique. La pared central se curva y estrecha una de las fosas. Enderezarlo es el núcleo de la parte funcional de la operación, y el cartílago recto que se retira se convierte en material de injerto.
Los cornetes. Las estructuras de las paredes laterales se inflaman con la alergia y la irritación. Reducirlos da más espacio, procurando conservar su función de calentar y humidificar el aire.
Las válvulas. El punto más estrecho de la vía aérea, donde el tabique se une a los cartílagos laterales superiores. Cuando es demasiado estrecho o se colapsa al inspirar, los injertos espaciadores lo mantienen abierto. Rebajar una giba sin proteger esta zona es una causa frecuente de problemas respiratorios tras la rinoplastia.
Una operación, un plan
El plan estético se hace exactamente igual que para una rinoplastia sola, sobre fotografías estandarizadas y explicando cada cambio. El plan funcional surge de la exploración endoscópica y, si hace falta, de una tomografía (TC). En el quirófano, el Dr. Teker trabaja de dentro hacia fuera: primero el tabique, después las válvulas y los cornetes, y por último el dorso y la punta. El cartílago tomado del tabique sostiene la punta y ensancha las válvulas, de modo que las dos mitades de la operación se ayudan mutuamente.
Recuperación
Cuente con la misma evolución que tras una rinoplastia: una férula sobre el dorso durante una semana, la nariz taponada mientras baja la hinchazón interna y hematomas que desaparecen en diez días. Unas láminas blandas de silicona sostienen el tabique durante la primera semana y se retiran junto con la férula externa. La respiración suele mejorar de forma constante durante las primeras seis semanas. La forma se va refinando a lo largo de un año.
Para quién es
Para quien esté considerando una rinoplastia y además respire mal, y para quien, con un tabique desviado ya diagnosticado, tampoco esté a gusto con el aspecto de su nariz. Si su única preocupación es la respiración, basta con una septoplastia, y el Dr. Teker se lo dirá; si el problema principal es una nariz que se ve torcida desde fuera, lo que se planifica es una cirugía de nariz torcida.