Detrás del tímpano se encuentra el oído medio, un pequeño espacio lleno de aire que transmite el sonido al oído interno. Se ventila a través de la trompa de Eustaquio, que llega hasta la parte posterior de la nariz. En los niños esta trompa es corta y se obstruye con facilidad, por resfriados, alergias o adenoides hipertróficas, y cuando se obstruye, se acumula líquido detrás del tímpano. Los médicos lo llaman otitis media con derrame, u otitis serosa; los padres lo conocen como «mocos en el oído». La audición se vuelve amortiguada, como bajo el agua, y el líquido estancado favorece una infección tras otra.
La cirugía de tubos de ventilación, también conocida como colocación de drenajes transtimpánicos o timpanostomía, es el tratamiento estándar cuando el líquido no desaparece por sí solo. A través de una incisión diminuta en el tímpano se coloca un tubo de unos milímetros de diámetro. Drena el líquido, deja entrar aire en el oído medio y da tiempo a la trompa de Eustaquio para madurar o recuperarse. La audición suele mejorar una vez drenado el líquido.
Cuándo se recomiendan los tubos
El líquido detrás del tímpano desaparece a menudo por sí solo en cuestión de semanas, así que el Dr. Teker no propone la cirugía de entrada. Los tubos se aconsejan cuando el líquido ha persistido unos tres meses con una pérdida de audición medible, cuando las infecciones se repiten a pesar del tratamiento, cuando el habla o el aprendizaje del niño se están viendo afectados o cuando la presión está retrayendo el tímpano hacia dentro. En los adultos, los motivos habituales son el líquido persistente, los problemas de presión o la necesidad de volar o bucear con el oído taponado.
El procedimiento
Dura de quince a veinte minutos. Bajo el microscopio quirúrgico, el Dr. Teker hace una pequeña incisión en el tímpano, aspira el líquido, que con frecuencia es espeso y parecido al pegamento, y coloca el tubo en la incisión. Los niños reciben una anestesia general breve y están en casa en pocas horas. En los adultos, a menudo puede hacerse con anestesia local. Si unas adenoides hipertróficas son la razón por la que los oídos no pueden ventilarse, se extirpan en la misma sesión, lo que puede reducir la probabilidad de que el líquido vuelva.
La vida con tubos
Normalmente los tubos no se notan y no requieren cuidados diarios. Un poco de secreción en los primeros días es normal, y una infección de oído mientras el tubo está colocado se manifiesta como secreción y no como dolor, y se trata con gotas. Nadar en la superficie no suele plantear problemas; es mejor evitar bucear y el agua sucia. A lo largo de seis a dieciocho meses el tímpano va expulsando el tubo poco a poco y el pequeño orificio cicatriza. Las revisiones cada pocos meses siguen el proceso y comprueban la audición.
Audición y habla
Una audición amortiguada en un niño pequeño afecta al habla, a la atención y al comportamiento de formas que es fácil confundir con otra cosa. Cuando la causa es un líquido persistente, drenarlo y ventilar el oído medio suele mejorar la audición.