Adenoides y tubos de ventilación en niños: señales, espera y cirugía

Las señales de unas adenoides grandes y del líquido tras el tímpano, por qué se suele esperar tres meses, cuándo se plantean tubos o adenoidectomía y qué pasa después.

Las adenoides, también llamadas vegetaciones, son una pequeña almohadilla de tejido situada en el fondo de la nariz, donde esta se une con la garganta, y forman parte del sistema inmunitario. Suelen empezar a reducirse hacia los cuatro años y han desaparecido en gran parte al comienzo de la edad adulta. En algunos niños, sin embargo, crecen lo bastante como para obstruir la parte posterior de la nariz, y pueden afectar tanto a la respiración como a los oídos. Este artículo explica las señales que notan los padres, por qué los médicos a menudo esperan primero y qué ocurre si hace falta cirugía.

Señales que notan los padres

La señal más típica de unas adenoides grandes es la respiración por la boca. Su hijo puede hablar con voz gangosa, roncar por la noche y, a veces, dejar de respirar unos segundos mientras duerme. Las infecciones de oído frecuentes también pueden acompañar a unas adenoides grandes.

El segundo cuadro afecta al oído: líquido que se acumula detrás del tímpano, en el oído medio, lo que se conoce como otitis serosa u otitis media con derrame. Su principal señal suele ser una pérdida de audición pasajera, a menudo en ambos oídos. Si su hijo habla alto, le pide que repita las cosas, sube el volumen de la televisión, no le oye desde el otro lado de una habitación, se distrae con facilidad o parece cansado e irritable, conviene revisar su audición. También pueden aparecer dolor de oído y problemas de equilibrio. Una otitis serosa que dura mucho tiempo puede afectar al desarrollo del habla y al progreso en el colegio.

Vigilar primero: la espera de tres meses

En la mayoría de los niños el líquido desaparece solo, normalmente en tres meses. Por eso la guía clínica recomienda, en un niño que no pertenece a un grupo de riesgo, una espera vigilada de tres meses, contados desde que empezó el líquido (si se sabe) o desde el diagnóstico. También desaconseja los corticoides, los antibióticos, los antihistamínicos o los descongestionantes para tratar el líquido; no hay ningún medicamento eficaz contra él.

Si el líquido dura tres meses o más, se hace una prueba de audición adecuada a la edad del niño. Los niños en los que el líquido persiste y que no llevan tubos se revisan de nuevo cada tres a seis meses, hasta que el líquido desaparece o aparece una pérdida de audición importante.

Los niños con síndrome de Down, fisura del paladar, una pérdida de audición previa o retraso del habla pertenecen a un grupo de riesgo. En ellos es menos probable que el líquido desaparezca solo y la audición reducida puede tener más consecuencias, así que se valoran antes y más de cerca.

Ante unas adenoides grandes, el médico también puede proponer esperar a ver si los problemas se resuelven solos, según su gravedad.

Cuándo se plantean los tubos o la extirpación de las adenoides

Un tubo de ventilación, también llamado drenaje transtimpánico, es un tubo diminuto que se coloca en el tímpano. Permite que el líquido drene y mantiene ventilado el oído medio. La guía actual recomienda ofrecer tubos a los niños que llevan tres meses o más con líquido en ambos oídos y tienen una dificultad de audición documentada. También pueden plantearse cuando el líquido dura tres meses y probablemente está causando problemas como falta de equilibrio, dificultades en el colegio, problemas de comportamiento o molestias en el oído.

En las infecciones de oído repetidas, la decisión depende de si hay líquido en los oídos en el momento de la valoración. Si en ese momento ambos oídos están libres de líquido, no se recomiendan los tubos; si hay líquido en uno o en ambos oídos, pueden ofrecerse.

La extirpación de las adenoides (adenoidectomía) puede hacerse por sí sola para problemas causados por las adenoides, como la nariz taponada, los ronquidos o la apnea del sueño. Extirpar las adenoides a la vez que se colocan los tubos se plantea en dos situaciones: cuando el niño tiene síntomas debidos a las propias adenoides, como obstrucción nasal o infección de las adenoides, o cuando tiene cuatro años o más, para reducir la probabilidad de nuevas infecciones o de volver a necesitar tubos. En los niños menores de cuatro años, las adenoides no se extirpan solo por el líquido en el oído, salvo que haya otro motivo. Para algunos niños, un audífono temporal también es una opción.

El día de la cirugía

Ambos procedimientos se hacen con anestesia general, de modo que su hijo está dormido, y la mayoría son ambulatorios: el niño vuelve a casa el mismo día en cuanto se encuentra bien. Tendrá que dejar de comer y de beber durante un tiempo determinado antes, y se le indicará cuándo.

Para colocar un tubo se hace una pequeña abertura en el tímpano, se drena el líquido y se coloca el tubo en la abertura; lleva poco tiempo. Las adenoides se extirpan a través de la boca, sin cortes en el exterior, normalmente en una media hora. Si hacen falta ambos procedimientos, pueden hacerse con la misma anestesia.

Al despertar, su hijo puede tener náuseas. Tras la extirpación de las adenoides son frecuentes la nariz taponada, el dolor de garganta y de oídos, una voz nasal pasajera y el mal aliento. Forman parte normal de la cicatrización.

Las semanas siguientes

La recuperación de una adenoidectomía suele llevar alrededor de una semana. Durante ese tiempo, mantenga a su hijo en casa, sin ir al colegio ni a la guardería, y lejos de las aglomeraciones para reducir la probabilidad de una infección. Para el dolor, dele el analgésico recomendado, como paracetamol o ibuprofeno, en la dosis recomendada; no dé nunca aspirina a menores de 16 años salvo que la haya recetado un médico. Vuelva a darle su comida habitual lo antes posible y dele mucho de beber, porque comer ayuda a que cicatrice la garganta. Cualquier cambio en la voz suele resolverse en unas semanas.

Después de los tubos, los niños suelen volver pronto a la normalidad. La guía desaconseja usar tapones de forma rutinaria o prohibir la natación a la mayoría de los niños; su médico le dirá si su hijo es una excepción. Si el oído supura mientras el tubo está colocado, consulte a su médico: normalmente se trata con gotas antibióticas para el oído y no con medicamentos por boca. La primera revisión se hace en los tres meses siguientes a la operación, y después hay revisiones periódicas hasta que el tubo se cae solo, normalmente en un plazo de seis a doce meses.

Tras una adenoidectomía, llame a la consulta el mismo día si su hijo tiene un dolor que los analgésicos no alivian o que va a más, fiebre alta, el cuello dolorido o rígido, o no bebe. Cualquier sangrado de la garganta o de la nariz, sangre en el vómito, o un vómito negro o marrón es una urgencia: llame al 112 o acuda de inmediato al servicio de urgencias más cercano.

Referencias

  1. Rosenfeld RM, Shin JJ, Schwartz SR, Coggins R, Gagnon L, Hackell JM, et al. Clinical Practice Guideline: Otitis Media with Effusion (Update). Otolaryngology – Head and Neck Surgery. 2016;154(S1). doi:10.1177/0194599815623467.
  2. Rosenfeld RM, Tunkel DE, Schwartz SR, Anne S, Bishop CE, Chelius DC, et al. Clinical Practice Guideline: Tympanostomy Tubes in Children (Update). Otolaryngology – Head and Neck Surgery. 2022;166(S1). doi:10.1177/01945998211065662.
  3. NHS. Glue ear. NHS (National Health Service, UK). 2023. Disponible en: nhs.uk/conditions/glue-ear [consultado el ].
  4. NHS. Adenoidectomy. NHS (National Health Service, UK). 2023. Disponible en: nhs.uk/tests-and-treatments/adenoidectomy [consultado el ].

Revisado médicamente por Op. Dr. Cenk Teker,

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