Rinoplastia de revisión: cuándo y por qué se hace una segunda operación

Por qué a veces hace falta una segunda operación de nariz, por qué se suele esperar un año, qué se valora y de dónde se obtienen los injertos de cartílago.

La mayoría de las personas que se someten a una rinoplastia necesitan una sola operación. A veces, sin embargo, la forma, la respiración o ambas no quedan como se esperaba, y se plantea una segunda operación. Es la rinoplastia de revisión, también llamada rinoplastia secundaria. La guía clínica sobre rinoplastia recomienda informar a los pacientes, ya antes de su primera operación, de que en el futuro puede ser necesaria otra cirugía nasal.

Este artículo explica por qué a veces hace falta una segunda operación, por qué el momento importa tanto, qué se valora y cómo es una expectativa realista.

Por qué puede hacer falta una segunda operación

Los motivos suelen agruparse en tres: la forma, la respiración o ambas.

Entre los problemas de forma están una giba que persiste o reaparece, un dorso rebajado en exceso o irregular, una punta asimétrica, caída o con aspecto pinzado, una nariz que sigue torcida y unos orificios nasales claramente distintos entre sí. La cicatrización nunca es del todo previsible. El tejido cicatricial que se forma a lo largo de los meses, el grosor de la piel y un cartílago que se desplaza lentamente pueden cambiar un resultado que parecía correcto al terminar la operación.

Los problemas respiratorios importan igual. Una nariz que respira peor tras la primera operación puede tener un tabique que sigue torcido o que se ha vuelto a torcer, un estrechamiento del paso de la parte media de la nariz (la válvula nasal) o unas paredes laterales que se colapsan hacia dentro al inspirar.

A menudo ambas cosas están relacionadas. Una nariz que se ha estrechado demasiado en su tercio medio se ve pinzada y respira con más dificultad. Por eso, en una revisión, la forma y la función se planifican juntas.

Por qué se suele esperar un año

Tras una rinoplastia, la primera hinchazón baja en unas semanas, pero el nuevo contorno puede tardar hasta un año en definirse por completo. Durante ese año la hinchazón puede ir y venir, y suele notarse más por la mañana. La punta y la piel gruesa son las que más tiempo la conservan.

La guía sobre rinoplastia recomienda registrar la satisfacción de los pacientes con el aspecto y la respiración de su nariz como mínimo a los doce meses de la cirugía. Dicho de otro modo, un resultado solo puede valorarse bien hacia el año. Operar antes supone el riesgo de tratar una hinchazón pasajera como si fuera el problema real, o de trabajar sobre un tejido cicatricial que todavía está madurando.

Por eso los cirujanos suelen planificar una revisión al menos un año después de la primera operación, y a veces más tarde si la piel es gruesa o ha habido varias operaciones. Un golpe, una infección o una obstrucción que empeora claramente en poco tiempo son otra cosa: deben examinarse sin esperar.

Qué se valora

La consulta de una revisión es más detallada que la de una primera rinoplastia, porque el interior y el exterior de la nariz ya se han modificado.

Empieza por su historia: cuántas operaciones, cuándo y qué se hizo. Si tiene el informe quirúrgico o el informe de alta de la cirugía anterior, tráigalo a la exploración. Se le pedirá que describa con sus propias palabras lo que le molesta. La guía recomienda que el cirujano pregunte a cada paciente por sus motivos para operarse y por sus expectativas, y que le diga con claridad si esas expectativas son realistas.

Por fuera, el cirujano observa las proporciones, la simetría, el grosor y la elasticidad de la piel, las cicatrices y el soporte de la punta, y normalmente también palpa la estructura de cartílago.

Por dentro se examinan el tabique, los cornetes, las válvulas nasales, las posibles adherencias y si hay algún orificio en el tabique, a menudo con un endoscopio fino. Así se ve también cuánto cartílago queda en el tabique, algo importante para planificar los injertos. La guía recomienda valorar la obstrucción nasal antes de una rinoplastia; antes de una revisión, es todavía más importante.

Por último se habla de la salud general. El uso prolongado de aerosoles descongestionantes, una tendencia al sangrado, la apnea del sueño o una preocupación intensa y persistente por el aspecto pueden cambiar si se plantea la cirugía y cómo se plantea.

Los injertos de cartílago y de dónde se obtienen

Una revisión necesita a menudo cartílago, para reconstruir el soporte o para rellenar una zona en la que falta. Puede que en la primera operación se retirara demasiado, o que el cartílago restante se haya debilitado.

La fuente más habitual es el tabique, la pared que divide el interior de la nariz. Pero si el cartílago del tabique se utilizó en la primera operación, puede que no quede suficiente. Entonces puede utilizarse cartílago de la oreja o, con menos frecuencia, de una costilla. El cartílago de la oreja se usa en general para injertos más pequeños; el de costilla se plantea cuando hace falta más material y un soporte más firme. La incisión para obtener cartílago de la oreja queda detrás de ella; el de costilla requiere una pequeña incisión en el tórax, y la zona donante puede doler unos días.

Qué fuente se utiliza depende de cuánto cartílago se necesite y de lo que quede en su nariz, y se habla con usted antes de la operación.

Qué es realista

Una revisión suele ser más compleja que una primera rinoplastia. El tejido cicatricial, la falta de cartílago y una piel ya modificada influyen en la cicatrización. La operación suele durar más, la hinchazón suele tardar más en bajar y el resultado final puede llevar más de un año.

El objetivo es una mejoría clara, no una nariz perfecta: corregir lo que le molesta protegiendo o mejorando su respiración. No estrechar la vía aérea al mejorar el aspecto es un principio básico de la revisión. El tejido cicatricial y la piel ponen límites a lo que puede cambiar, y esos límites deben hablarse abiertamente.

A veces el consejo correcto es no operar. Si el problema es demasiado pequeño para que otros lo noten, o es poco probable que la cirugía mejore las cosas, su cirujano debería decírselo. Como antes de cualquier operación de nariz, también debe hablarse de la posibilidad de que algún día haga falta otra intervención.

Prepararse para la consulta

Ayuda anotar algunas cosas de antemano. Intente describir en una frase lo que le molesta: ¿la forma, la respiración o ambas? ¿Empezó poco después de la primera operación o fue apareciendo con el tiempo? Si tiene un informe quirúrgico, un informe de alta o fotografías de antes de la primera operación, tráigalos.

Después, piense en lo que quiere preguntar. ¿Qué está causando el problema y puede corregirse? ¿Es ahora el momento adecuado o debería esperar más? ¿Hará falta cartílago y, si es así, de dónde se tomará? Siendo realistas, ¿qué cambiará y qué seguirá igual? ¿Cómo se verá afectada mi respiración? ¿Cuánto dura la recuperación y cuánto tiempo tendré que estar sin trabajar?

Las respuestas varían de una persona a otra. Lo importante es tomar la decisión sin prisa, cuando la nariz ya se ha asentado, y con una idea clara de lo que es posible.

Referencias

  1. Ishii LE, Tollefson TT, Basura GJ, Rosenfeld RM, Abramson PJ, Chaiet SR, et al. Clinical Practice Guideline: Improving Nasal Form and Function after Rhinoplasty. Otolaryngology – Head and Neck Surgery. 2017;156(S2). doi:10.1177/0194599816683153.
  2. American Society of Plastic Surgeons. Rhinoplasty Recovery. American Society of Plastic Surgeons. Disponible en: plasticsurgery.org/cosmetic-procedures/rhinoplasty/recovery [consultado el ].
  3. American Society of Plastic Surgeons. Rhinoplasty Procedure Steps. American Society of Plastic Surgeons. Disponible en: plasticsurgery.org/cosmetic-procedures/rhinoplasty/procedure [consultado el ].

Revisado médicamente por Op. Dr. Cenk Teker,

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