¿A qué edad se puede hacer una rinoplastia?

Cuándo deja de crecer la nariz, por qué la edad adulta es el momento más habitual para la rinoplastia y por qué estar preparado importa tanto como la edad.

«¿Soy demasiado joven?» y «¿Soy demasiado mayor?» son dos preguntas habituales antes de una rinoplastia. La respuesta sincera es que la edad importa menos de lo que la mayoría cree, siempre que se cumplan dos condiciones: que la nariz haya terminado de crecer y que la persona esté preparada.

Cuándo deja de crecer la nariz

La nariz se desarrolla antes que el resto del cuerpo. En las chicas, el crecimiento nasal suele completarse hacia los quince o dieciséis años; en los chicos, hacia los diecisiete o dieciocho. Operar antes supone el riesgo de un resultado que cambie a medida que la nariz sigue creciendo, y puede interferir con el propio crecimiento. Más que la edad, lo que importa es que el crecimiento se haya detenido: un estudio sobre la rinoplastia en adolescentes exigía que el crecimiento llevara al menos un año estable y, en las chicas, que hubiera pasado al menos un año desde la primera menstruación. Estas edades son orientativas, no reglas fijas: el desarrollo varía, y el Dr. Teker valora a cada adolescente de forma individual, teniendo en cuenta la estatura, el desarrollo general y la propia nariz.

Hay excepciones. Una nariz rota en una lesión deportiva, un problema respiratorio grave o una malformación congénita pueden requerir cirugía antes, y en esos casos la operación se planifica respetando los centros de crecimiento.

Adolescentes

En los adolescentes, dos cosas se examinan con especial cuidado. La primera es física: ¿ha terminado el crecimiento? La segunda es emocional: ¿el deseo de operarse es propio del joven, estable en el tiempo y basado en una preocupación concreta y realista? El Dr. Teker habla con el adolescente a solas, además de con los padres, y prefiere que la decisión se haya meditado durante al menos un año. Un joven capaz de describir con claridad qué le molesta, y que entiende que la cirugía mejora en lugar de transformar, suele ser un buen candidato.

Adultos

A partir del final de la adolescencia no hay un límite superior marcado por la propia nariz, y los veinte y los treinta son las edades en que se realizan la mayoría de las rinoplastias. El cartílago y el hueso están completamente maduros, por lo que el resultado suele ser más estable; la piel es elástica y se adapta bien sobre una nueva estructura; y la cicatrización suele ser más rápida. Muchos adultos llevan una década o más sin estar a gusto con su nariz antes de decidirse, y suelen ser los que tienen más claro lo que quieren.

La edad adulta es también el momento en que los problemas respiratorios por un tabique desviado se vuelven lo bastante molestos como para actuar, y puede plantearse una operación combinada que trate forma y función a la vez.

Después de los cincuenta

La rinoplastia a los cincuenta, sesenta y más años es posible y cada vez se solicita más. Lo que cambia es cómo se planifica. La piel pierde elasticidad con la edad, por lo que se retrae con menos facilidad sobre una estructura más pequeña; las reducciones grandes pueden dejar piel sobrante, y un refinamiento más conservador suele quedar mejor. El cartílago se vuelve más quebradizo y el hueso más frágil, lo que afecta a la técnica. La cicatrización es algo más lenta. La salud general importa más: la presión arterial, el estado del corazón y los pulmones, la diabetes y la medicación se revisan antes de la cirugía, y cualquier tratamiento anticoagulante se gestiona con el médico que lo prescribe.

Los pacientes de más edad acuden con frecuencia por un motivo funcional, una nariz que se ha ido taponando con los años o una punta caída que dificulta la respiración, y algunos deciden refinar la forma al mismo tiempo.

Estar preparado, a cualquier edad

Más allá del crecimiento y la salud, el Dr. Teker busca que la persona esté preparada. Eso significa un deseo que se ha mantenido estable durante un tiempo, una idea clara de lo que debería cambiar, la comprensión de que el resultado será una mejora y no un rostro nuevo, y una vida en la que quepan dos semanas de recuperación y un año de hinchazón que se asienta lentamente. Significa también elegir la operación por uno mismo. Una rinoplastia hecha para complacer a otra persona, o en medio de una crisis, rara vez trae la satisfacción que debería.

Según la edad

  • Chicas a partir de unos dieciséis años, chicos a partir de unos diecisiete o dieciocho, una vez completado el crecimiento nasal.
  • Cualquier edad en la vida adulta, siendo los veinte y los treinta las más habituales.
  • Después de los cincuenta, con una planificación adaptada y una revisión de la salud general.
  • A cualquier edad, una decisión meditada y expectativas realistas.

Si no está seguro de en qué situación se encuentra, una exploración es la forma de averiguarlo: su cirujano puede decirle con claridad si el momento es el adecuado y, si no lo es, qué haría falta para que lo fuera.

Referencias

  1. Chauhan N, Warner J, Adamson PA. Adolescent Rhinoplasty: Challenges and Psychosocial and Clinical Outcomes. Aesthetic Plastic Surgery. 2010;34(4):510‑516. doi:10.1007/s00266-010-9489-7.
  2. Ishii LE, Tollefson TT, Basura GJ, Rosenfeld RM, Abramson PJ, Chaiet SR, et al. Clinical Practice Guideline: Improving Nasal Form and Function after Rhinoplasty. Otolaryngology – Head and Neck Surgery. 2017;156(S2). doi:10.1177/0194599816683153.

Revisado médicamente por Op. Dr. Cenk Teker,

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