Se habla de ronquera cuando la voz suena áspera, velada o forzada, es más débil de lo habitual o se cansa enseguida. La mayoría de las veces aparece con un resfriado o tras un uso intenso de la voz, y se pasa sola. Cuando dura, la causa sigue siendo a menudo benigna, pero la única forma de encontrarla es mirar las cuerdas vocales. Este artículo trata de los adultos; su propio plan lo decide el especialista que le examina.
Cuándo hay que examinar la ronquera
Una guía de práctica clínica de la Academia Estadounidense de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello recomienda examinar la laringe, lo que se llama laringoscopia, cuando la ronquera no ha desaparecido ni mejorado en cuatro semanas; algunas recomendaciones para médicos de familia fijan el límite en tres semanas. La misma guía aconseja examinar la laringe antes, dure lo que dure la ronquera, cuando se sospecha una causa grave.
Consulte sin esperar cuatro semanas si la ronquera se acompaña de alguna de estas situaciones:
- fuma o ha fumado
- dificultad o dolor al tragar
- tos con sangre
- un bulto en el cuello
- respiración ruidosa o dificultad para respirar
- la ronquera empezó tras una operación en el cuello o el tórax, o tras usar un tubo de respiración durante una anestesia
- su trabajo depende de la voz
Estas señales no significan por sí solas que haya algo grave; significan que conviene examinar la laringe pronto, en lugar de seguir esperando. Una dificultad para respirar repentina o intensa es una urgencia: llame al 112.
Como el tratamiento depende de la causa, la guía desaconseja además los antibióticos de rutina, los corticoides antes de haber visto la laringe y los medicamentos para el reflujo ante una ronquera aislada sin exploración. Un medicamento tomado sin diagnóstico puede no servir y retrasar que se encuentre la causa.
Cómo se examinan las cuerdas vocales
Tras unas preguntas sobre su voz, el tabaco, los síntomas de reflujo como el ardor de estómago y cualquier operación reciente, y tras palparle el cuello, la laringoscopia se hace en la consulta, con usted despierto. Se introduce por la nariz una cámara fina y flexible, normalmente después de un aerosol anestésico, o se coloca una óptica rígida al fondo de la boca mientras usted mantiene una «i» larga. Dura unos minutos y puede provocar por un momento ganas de estornudar o una arcada.
La estroboscopia añade una luz que parpadea al ritmo de la voz, de modo que la vibración de las cuerdas vocales se observa como a cámara lenta. Muestra alteraciones del borde que vibra que con luz continua pueden pasar desapercibidas.
Causas frecuentes de una ronquera que dura
Los nódulos son pequeños engrosamientos firmes que suelen formarse por parejas, uno frente a otro, en la parte media de ambas cuerdas vocales. Aparecen con el esfuerzo repetido, como hablar alto o durante horas, y son frecuentes en docentes, cantantes y otras personas que usan mucho la voz.
Los pólipos son lesiones más blandas, normalmente en una sola cuerda vocal, que se relacionan con el esfuerzo vocal y con el tabaco. Los quistes son pequeñas bolsas bajo la mucosa de una cuerda vocal, en general de un solo lado. Unos y otros impiden que las cuerdas vocales cierren y vibren de forma regular.
El reflujo, cuando el contenido del estómago sube hasta la garganta, puede irritar la laringe. La ronquera también puede deberse a la forma de usar la voz, sin ninguna lesión: los músculos que rodean la laringe trabajan más de lo necesario, lo que se llama disfonía por tensión muscular.
Entre las causas menos frecuentes están una cuerda vocal que se mueve poco o nada, el adelgazamiento de las cuerdas vocales con la edad y una lesión de la que hay que tomar una muestra para descartar un cáncer. La exploración sirve precisamente para distinguir entre estas causas.
Lo primero suele ser la terapia de la voz
La terapia de la voz la realiza un logopeda dedicado a la voz. Cambia la forma en que usted produce la voz, incluidos la respiración, el esfuerzo, el tono y el volumen, y los hábitos que fuerzan las cuerdas vocales. La guía la presenta como el primer tratamiento de lesiones como los nódulos, los pólipos y los quistes, una vez examinada la laringe.
Suele consistir en una o dos sesiones por semana durante cuatro a ocho semanas, con ejercicios en casa entre una y otra. En los nódulos es el primer tratamiento habitual, y la cirugía solo se plantea si los síntomas continúan a pesar de ella.
El cuidado diario de la voz apoya cualquier tratamiento: beber agua suficiente, no fumar, no gritar ni hablar por encima del ruido, descansar la voz cuando se note cansada y tratar el reflujo cuando se ha detectado.
Cuándo se plantea la microcirugía
La guía cita la cirugía como una opción para las lesiones benignas que siguen causando síntomas a pesar de la terapia de la voz y de otros tratamientos sin cirugía, y para las lesiones que podrían no ser benignas. En la práctica suele tratarse de un pólipo o un quiste que no ha mejorado, de nódulos que persisten pese a la terapia o de una lesión que hay que extirpar, o de la que hay que tomar una muestra, para analizarla en el laboratorio. Si la cirugía tiene sentido en su caso se decide después de la exploración, junto con usted.
La operación, llamada microlaringoscopia, se realiza con anestesia general. Se introduce por la boca un tubo metálico, el laringoscopio, que deja a la vista las cuerdas vocales, y el cirujano trabaja a través de él con un microscopio e instrumentos finos, por lo que no hay ningún corte en el cuello. Un protector cubre los dientes. A menudo puede volver a casa unas horas después, aunque algunas personas pasan una noche en el hospital.
La cirugía quita la lesión, pero no los hábitos de voz que pueden haberla causado; por eso la terapia de la voz suele continuar después, y la guía la considera parte del tratamiento quirúrgico.
Qué significa el reposo vocal tras la cirugía
El reposo vocal absoluto significa no emitir ningún sonido con la voz: no hablar, no susurrar, no cantar, y carraspear y toser lo menos posible, de modo que se comunica por escrito. El reposo vocal relativo significa hablar solo cuando haga falta, poco y en voz baja.
El tipo de reposo y su duración dependen de lo que se haya extirpado. Una encuesta a cirujanos otorrinolaringólogos del Reino Unido encontró grandes diferencias en las indicaciones que daban, y sus autores lo atribuyeron a la falta de pruebas sólidas. Son habituales periodos de unos pocos días a una semana, aproximadamente; siga el plan que le dé su propio cirujano.
Después, la voz se va recuperando de forma gradual, a menudo con un logopeda. Los primeros días beba mucha agua y hable en voz baja. Mientras cicatriza la mucosa, la voz puede sonar peor durante un tiempo, sobre todo después de una biopsia.
Riesgos de la cirugía de cuerdas vocales
Es frecuente tener dolor de garganta, a veces con rigidez de cuello, durante uno o dos días, y también pequeños cortes o hematomas en los labios, las encías o la lengua, que se curan pronto. Escupir un poco de sangre suele pasar en un día. El laringoscopio puede astillar o dañar dientes a pesar del protector, sobre todo coronas, puentes y dientes débiles, así que comuníqueselo antes a su cirujano.
Con menos frecuencia se hinchan las vías respiratorias, lo que puede requerir medicación o una noche en el hospital. Si después tose al comer o beber, comuníquelo, porque puede indicar que la comida o la bebida se van por el camino equivocado. La anestesia general tiene sus propios riesgos, que son raros y se comentan con usted antes.
Mientras cicatriza la cuerda vocal, la voz puede seguir ronca o sonar distinta durante un tiempo. En algunas personas mejora menos de lo esperado, por ejemplo cuando se forma tejido cicatricial, y los nódulos y los pólipos pueden volver a aparecer si continúa el esfuerzo que los causó. Los resultados varían de una persona a otra.
Las preguntas sobre su propia voz, lo que muestra la exploración y el tratamiento adecuado para usted se responden en la consulta, una vez examinadas las cuerdas vocales.